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No.12 Abril - Junio 2005
Cocinar con hierbas aromáticas, ese toque especial
No debemos tener miedo de usar las hierbas por no saber cuál va con qué, porque, aunque hay ciertas combinaciones de sabores que son clásicas (la albahaca con el tomate o la hierbabuena con el cordero), en realidad, las mezclas de sabores son una cuestión de gusto personal.
Las hierbas aromáticas no solo aportan sabor a los alimentos, también aportan numerosas propiedades saludables.
TIPS
De hecho, aunque en Occidente tendemos a considerar a las hierbas como meros condimentos, recursos para dar sabor, en la cultura oriental son consideradas como auténticas medicinas desde hace siglos. Sus ingredientes activos, en concreto sus aceites esenciales y fitoquÌmicos son los responsables de este poder curativo.
Laurel: tiene un sabor aromático y agradable. Forma siempre parte del clásico ramillete de hierbas. Una hoja de laurel perfecciona los estofados, salsa y adobos. También sirve para aromatizar cremas, sopas, legumbres, arroces y platos con patatas.
Perejil: por su color y sabor refrescante, el perejil es una hierba muy valiosa, además de ser la que contiene más vitaminas. La mayor parte del sabor está en el tallo, no en la hoja. Podemos utilizarlo con todo: carnes, ensaladas, huevos, pastas, pescados, estofados.
Romero: es una hierba de sabor penetrante que recuerda ligeramente al pino. Va muy bien con los guisos y sopas de cordero y de pollo. También se puede utilizar en platos de pasta, ensaladas de tomate, coliflor o alubias.
Albahaca: hay dos tipos, la fuerte y la dulce, que se considera la mejor de las dos. Congenia especialmente bien con tomates, berenjenas, pimientos y calabacines. También es deliciosa con platos de pasta y con el pescado azul, como la caballa.
Tomillo: cálido y penetrante, forma parte del ramillete clásico junto con el laurel y el perejil. Es ideal para preparar platos de carne, especialmente de caza, rellenos, guisos a la cazuela y salsas de queso.
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