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No.17 Julio - Septiembre 2006
El Helado, un placer con alimento
Los helados de crema o nata tienen entre 200 y 250 calorías por cada 100 gramos. Los de agua, que no incluyen grasa en su composición, y los light, con muy poca grasa y edulcorantes no calóricos, aportan bastantes menos calorías.
De chocolate, de nata, de dulce de leche, de fresa... Los helados cuentan con una oferta cada vez más variada en sabores e ingredientes, lo que convierte a este postre en un sabroso tentempié apetecible durante todo el año. Sin embargo, lejos de constituir una delicia inane, es un alimento rico en propiedades nutritivas.
Según su composición nutricional, los helados pueden dividirse en cuatro grupos: helados preparados a partir de crema o nata, leche entera o desnatada y grasa animal o vegetal no láctea; los de hielo (polos, sorbetes, granizados); los postres helados (tartas, pasteles helados); y, por último, los helados especiales, dentro de los cuales se incluyen los elaborados con edulcorantes no calóricos (aspartame, sacarina...) o fructosa, especiales para diabéticos, y los helados bajos en calorías o light, con edulcorantes no calóricos y sin grasas.
Dada esta variada taxonomía del helado, su valor alimenticio y nutritivo depende de los componentes del mismo. En todo caso siempre será igual o superior al de los productos lácteos, ya que la leche y sus derivados constituyen el ingrediente mayoritario.
Por ello, el aporte de proteínas en los helados ricos en leche se puede comparar al de una porción de queso y, para los menos ricos en leche, a un yogur. Sin embargo, los sorbetes o polos tienen otras cualidades, basadas en el porcentaje de frutas que contienen, y su contribución es principalmente energética y refrescante.
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